NOVENTA AÑOS DESPUÉS DE AGOSTO DEL 36

 Las hermanas Silva Cruz y el olvido de Curro Fernández: la urgencia de proteger la memoria y el patrimonio de Casas Viejas

Cada mes de agosto, la historia de Andalucía se viste de luto. Hace noventa años, en la madrugada del 18 de agosto, fue fusilado en Víznar Federico García Lorca. Unos días después, el 24 de agosto de ese mismo verano, fue ejecutada en Paterna de Rivera María Silva Cruz, “La Libertaria”, nieta de Seisdedos y una de las figuras más mediáticas de los Sucesos de Casas Viejas. Veinticuatro horas más tarde, el 25 de agosto, la represión fascista asesinó a Francisco Fernández Guerra de la Vega.

 

 

Fco. Fernández Guerra de la Vega. Imagen Archivo Familiar

Catalina Silva Cruz. Imagen La Marea 

 

Se cumplen noventa años de aquellos acontecimientos que marcaron el devenir de Casas Viejas y que siguen siendo una asignatura pendiente de nuestra democracia: nueve décadas después, sus historias siguen rodeadas de sombras y de olvido institucional.

Las comparaciones siempre son odiosas, pero la de Lorca y María Silva va mucho más allá de la coincidencia de fechas: Federico era la voz de la cultura; María representaba el grito del campesino andaluz. Ambos se convirtieron en figuras de calado internacional y a ambos el fascismo intentó borrarles su estela.

El hijo de María, Juan Pérez Silva, dedicó  su vida (hasta  el 11 de octubre de 2012, fecha en que murió) a buscar sin descanso y sin conseguirlo los restos de su madre. Apoyado por colectivos memorialistas, logró en 2010 inscribir oficialmente el fallecimiento de María en el Registro Civill en el que figuraba como “desaparecida”. Hoy, su nieta Rosa Pérez Gil mantiene vivo ese legado. Pero la realidad sigue siendo que, noventa años después, seguimos sin saber el lugar donde fue depositado su cadáver.

Junto a ella, no podemos olvidar a su hermana Catalina Silva Cruz. Testigo de la masacre de 1933 y de la persecución posterior, Catalina sufrió el camino del exilio en Francia. Allí sobrevivió a la tragedia familiar y a la nostalgia y permaneció hasta su muerte un 11 de agosto de 2017, a los 100 años de edad. 

Las hermanas Silva Cruz aparecen en el callejero local; con Francisco Fernández Guerra de la Vega (“Curro Fernández”), el olvido institucional es ignominia. Asesinado el 25 de agosto de 1936 con solo 27 años, Curro era de origen aristocrático. Su vida dio un giro de 180 grados al casarse con María de los Ángeles Pérez-Blanco Vargas, cuñada del dirigente socialista José Suárez Orellana. Por influencia de este, se afilió a la UGT, de la que fue secretario, e impulsó junto a él la Comunidad de Campesinos de Malcocinado.

Al iniciarse el levantamiento militar, la Falange de Medina acudió a por Suárez Orellana y, al no encontrarlo, se llevaron a Curro Fernández. Pese a que un falangista excompañero de colegio garantizó su seguridad, y a pesar de las intensas gestiones de su influyente familia, fue fusilado un mes después de su detención

Junto a él cayeron otros nombres como Benio, “Diana” o Juan Estudillo. Que no sean recordados no es un descuido: es una injusticia contra nuestra memoria que debe ser reparada.

No es suficiente que personajes de esta importancia histórica queden relegados a gestos testimoniales como ofrendas florales o directamente al olvido. Cumplir con nuestro pasado debe ser más que eso: investigar, divulgar, PROTEGER..

Si queremos preservar nuestro patrimonio, tenemos que seguir investigando en nuestro pasado. Por ello, reivindicamos la urgente necesidad de reconvertir la FUNDACIÓN CASAS VIEJAS 1933 (o entidad similar) y, como señalan los expertos en la materia, dotarla de:

  • Presupuesto propio y garantizado.
  • Autonomía de gestión e investigación.
  • Capacidad ejecutiva real desde Casas Viejas.

Solo así se evitarían parches coyunturales y la dependencia de voluntades políticas.

Volveremos a asistir como cada año a la ofrenda floral a María Silva Cruz en la calle que lleva su nombre, pero debemos recordar que el verdadero homenaje a “La Libertaria”, a su hermana Catalina, a Francisco Fernández Guerra de la Vega, a Lorca y a todas las víctimas, no es recordarlos un día, sino luchar por su legado.

POR LA PROTECCIÓN LEGAL DE NUESTRA HISTORIA, PARA EVITAR EL OLVIDO.

A día de hoy, y a pesar del tiempo transcurrido, la realidad es que ningún espacio ni elemento de los Sucesos de Casas Viejas cuenta hoy con  protección legal efectiva.Proteger es el único camino para garantizar que nuestra historia no se borre ni se "venda".

 

Bibliografía y fuentes para profundizar: