EL VENTORRILLO DE CASAS VIEJAS: MUSEO DE COSTUMBRES Y TRADICIONES
De la Venta de María Camacho al museo: entre el logro patrimonial y el viejo estigma de la propiedad de la tierra
Foto Mintz
Representantes de Ayuntamiento junto a Casa de María Camacho
Varias han sido las publicaciones realizadas sobre esta venta, también protagonista hoy. Intentaremos hacer un recorrido por su historia para verificar la importancia patrimonial del ventorrillo.
De origen romano, las ventas o posadas se usaban como lugares de descanso y avituallamiento. Ya en el siglo V, pasan a convertirse en una especie de albergues que marcan las etapas de largos viajes. El origen más remoto de lo que hoy es Casas Viejas es, precisamente, la venta situada en la cañada real, a mitad de camino entre Algeciras y Medina.
En la Edad Moderna ya hay fuentes escritas sobre la ermita y la venta de Casas Viejas. En 1555 aparecen las primeras noticias documentadas de una ermita y una venta en el "pago de Casas Viejas". El 3 de enero de 1579, la venta sirve de aposento al embajador de Portugal, D. Juan de Silva, tras ser liberado en África. Se describe un recibimiento "lúcido" y viandas espléndidas (Francisco Martínez Delgado en su "Historia de la ciudad de Medina").
Dependiente de Medina, a principios del siglo XIX la venta se convierte en foco de desorden debido al consumo de alcohol y a su lejanía de la ley. Por ello, en mayo de 1818, el Ayuntamiento de Medina ordena el derribo de dos ventorrillos existentes (el de "abajo", que es nuestra casa, y uno de "arriba"). En junio de 1818, se salva la casa actual por ser propiedad particular, aunque se le prohíbe vender aguardiente bajo amenaza de cárcel.
Recordemos que en 1821, la Diputación intenta crear una población estable usando la venta y la ermita existentes como núcleos, marcando el origen del actual Benalup. En el XIX, la propiedad se consolida en manos de las élites locales: Bernardo de Cózar Romero, “sopaca” originario de Algatocín, fue uno de los primeros en establecerse definitivamente en Casas Viejas. Primer alcalde pedáneo, figura en un acta capitular de 1835 como inspector de consumos, "bentorrillero" y agricultor. El 21 de agosto de 1868 se le nombra primer alcalde,
El 8 de mayo de 1882, debido al impago de impuestos (una deuda de 9.375 pesetas), la “Casa Ventorrillo nº 1” sale a subasta pública y es adquirida por Francisco Vela López: «adquirió el viejo mesón, el primer edificio techado de teja en Casas Viejas, a cambio de impuestos atrasados» (Jerome Mintz).
En el siglo XIX pasará a manos de sus herederos: Antonio Vela Pérez-Blanco, luego su hija Nicolasa y posteriormente Pepito Fernández Vela. Los últimos inquilinos fueron Isabel Nieto Pavón y su familia, quienes vivieron allí durante 12 años hasta que el estado de la casa (goteras y vejez) obligó a su abandono.
Según el equipo de Agustín Coca (1995, es el primer edificio techado de teja del pueblo. Su estructura de muros de mampostería, ladrillo tosco y su cubierta de teja francesa sobre armadura de pino de Flandes la convierten en una reliquia única. A pesar de su importancia histórica y su protección, ha permanecido en estado de abandono hasta hoy. Tuvimos noticias de su venta a un particular en 2025 y, el día 25 de marzo de 2026, el Ayuntamiento publicó que su Junta de Gobierno había aprobado la rehabilitación del edificio de la antigua Venta del "Tuerto Vela" para la creación de un Museo de Costumbres y Tradiciones.
Es, sin duda, un motivo de felicitación colectiva que el Ayuntamiento haya dado el paso de adquirir este inmueble y proyectar en él el futuro museo. Recuperar el edificio más antiguo del pueblo es una cuestión de justicia; sin embargo, no debemos echar las campanas al vuelo antes de tiempo. La realidad de un edificio con noticias documentadas desde 1555 plantea interrogantes a los que se les pueden añadir otros: ¿Se respetará fielmente su estructura de mampostería y esa armadura de pino de Flandes original? ¿Se cuenta con una cronología concreta para el proceso? ¿Hay partidas para llevar a cabo el proyecto? ¿Se cuenta con una narrativa museográfica concreta? ¿Tendrá cabida en él la obra de Jerome Mintz?
Celebramos este primer paso, pero como ciudadanos debemos permanecer vigilantes y exigir que la ejecución esté a la altura de la dignidad histórica que la “Casa Ventorrillo nº 1” merece. Tampoco podemos olvidar las grandes asignaturas pendientes con nuestro patrimonio: El Tajo de las Figuras, una joya del arte rupestre mundial, y la Torre de la Morita, que siguen en manos privadas y en avanzado estado de deterioro: Recuperar la Venta es un pequeño paso. Resulta anacrónico que en pleno siglo XXI nuestra historia colectiva siga mediatizada por la propiedad de la tierra.
Representantes Ayuntamiento en patio Casa Ventorrillo nº 1
Foto Manuel Cepero