1 DE ENERO DE 2026: YEGUADA MILITAR Y REFORMA AGRARIA
Ayer se cumplieron 92 años del inicio de la Reforma Agraria en San José de Malcocinado. Sería una buena idea conmemorar en 2026 este hecho, junto con el centenario de la creación de la Yeguada Militar, mediante algunos actos que nos recuerden nuestro pasado.
El Estado compró el cortijo de Malcocinado a la familia del marqués de Negrón en 1926 para situar en ese pago una Yeguada Militar, en un momento en el que los asuntos militares cobraban especial importancia durante la dictadura de Primo de Rivera, sobre todo los relacionados con el norte de Marruecos. La cercanía de Jerez y de África, así como el carácter del terreno, con abundancia de pastos, fueron las causas principales para su creación.
Tras los Sucesos de Casas Viejas, en 1933 el Instituto de Reforma Agraria (IRA), con sede en Jerez, encomendó a José Suárez Orellana —alcalde pedáneo de Casas Viejas en 1931 y concejal del Ayuntamiento de Medina Sidonia en los periodos 1931-1934 y 1936 por el PSOE durante la Segunda República— la tarea de organizar en Malcocinado una comunidad de campesinos que sirviera de modelo a otras que se iban a constituir en la provincia gaditana. A partir de esta primera experiencia, puso en funcionamiento siete comunidades más y se le encargó la supervisión de otras tantas en distintos puntos de la provincia.
Se trataba de solucionar el viejo problema agrario con el proyecto republicano socialista que tiene su centro en la ley de bases para la Reforma Agraria de 9 de septiembre de 1932. Así, el 1 de enero de 1934, se constituye oficialmente la Comunidad de Campesinos de Malcocinado donde tanto Suárez Orellana, como su cuñado Curro Fernández se implicarán en cuerpo y alma.
Dicen Gérard Brey y Jacques Maurice en su libro "Historia y leyenda de Casas Viejas" (1976):
«El día 1.º de enero de 1934 le fue entregado el cortijo a la Comunidad, compuesta de cuarenta familias, con doscientas treinta y nueve personas, y el día 8 se empezaron las labores, y aunque tarde, pudo sembrarse trigo y barbechos. Se le compraron 120 vacas, 46 puercas y 15 yeguas y el material…»
Recordar y difundir, conservar y transmitir nuestra historia es una forma de protegerla y valorarla