POR AHÍI VAN LOS TIROS (CHIRIGOTA) Y LAS TULISTAS (CHIRIGOTA)

POR AHÍ VAN LOS TIROS (CHIRIGOTA)

Dice Sandra Pérez Castañeda que la función del disfraz es el desdoble de identidad, el juego de la apariencia entre lo que es y lo que no es…, un tira afloja entre el ser y el parecer mediante el cual hay un acceso a la libertad. Pero también la palabra se transforma al convertirse en verso y adoptar la voz del disfraz. Leo en redes sociales a Manolo Sánchez (el Negrito), tras la concesión de la Aguja de Oro 2025 a su chirigota POR AHÍ VAN LOS TIROS, exultante de felicidad, dedicar este premio a Jesús Cervera, autor de letra y música, por haber tenido las ideas tan claras en todo momento (también lo dedica a la costurera, Consuelo Cabeza). Y es que el disfraz os ha abierto la puerta para vivir intensamente, cada uno engullido en su personaje; para ser el indio, el cowboy, la bailarina,...; y habéis unido excelentemente al disfraz, la música y la palabra consiguiendo con vuestra chirigota engrandecer el CARNAVAL DE CASAS VIEJAS.

“Comienzan ya la historia…presentando a los personajes de una banda “pa los bancos atracar compuesta por indios, cowboys, (que no saben ni lo que son) y bailarinas que “...bailan malamente” y a las que describen con cierta “sorna”, utilizando para ello la repetición de un verso en. De los indios nos dicen que están “todos locos” y parecen haber salido del área de psiquiatría del hospital de Puerto Real porque quieren cortarle la cabellera a un cowboy feo e ironizan con la situación. Tan penosa es la banda, que recomiendan no llevarla ante la justicia porque “no os van a dar na”. Terminan la presentación con la repetición de otro verso y un grito para la ocasión: “¡Yijaaaa!.

En el repertorio aparecen cuatro pasodobles que repiten la misma estructura: primero utilizan dos versos para captar la atención del que escucha y luego presentan la temática principal: el primer pasodoble es un canto al amor hacia las madres; el segundo muestra dos sentimientos contrastados hacia la pareja: amor y dolor. El tercero, el cariño hacia “un trocito de mis entrañas” (un hijo), apoyando y dándole ánimos en momentos de dificultad. El siguiente es una crítica al tema de los robos narrando la historia de una pareja que sufre un atraco y pasa de ser víctima, a entrar en prisión. 

 

El último es el piropo y lo plantean a modo de diálogo del yo que canta con la Virgen del Socorro a la que le cuenta la vida cotidiana de los habitantes de este pueblo.

Los cuplés también obedecen a una misma estructura: en cada uno desarrollan distintos aspectos de una misma temática o un solo tema y recurren a la repetición de un verso para enlazar las distintas estrofas de una pieza, ese verso reproduce el nombre de la agrupación (por ahí van los tiros). Entre cuplé y cuplé cantan el estribillo compuesto por cuatro versos que justifican el tipo. En los cuplés nos muestran relaciones amorosas aliñadas con mucho humor; el hecho de encontrar trabajo estable cobrado en negro que adornan con mucha guasa; la edad y la necesidad de medicamentos; nos hablan de “el Carmona” y su falta de aprendizaje de las letras, contado con un pelín de retintín; narran las peripecias de un viaje a Mallorca y la búsqueda de “...una pelota para la bola de su remolque” con más retintín todavía; también la capacidad de audición de su primo, con mucha pero que mucha ironía; y por último, nos advierten sobre el adivino del pueblo que ni es adivino ni es ná.

En el popurrí vuelven a desarrollar el tipo narrando una pelea entre un indio y un vacilón presentando situaciones surrealistas tremendamente divertidas. Termina el popurrí con el deseo de ser chirigotero y ,personificando al carnaval, se declaran enamorados de él. Cantan al final un verso sencillo que repiten dos veces en el que unen la idea del tipo con el sentimiento por el carnaval: “Yo soy quien cabalga a tu lao”.

Y la afición ha cabalgado al lado de esta y de todas las agrupaciones, aunque el tiempo ha acompañado a medias.

ENHORABUENA por letras, música, dirección y puesta en escena. Un lujazo escucharos.

 

LAS TULISTAS (CHIRIGOTA)

 

El carnaval supone una ruptura con lo cotidiano que se consigue a través del disfraz. Es el disfraz el que facilita esa transformación y aporta alegría individual y colectiva. Alegres se presentan LAS TULISTAS que, interpretando (nunca mejor dicho) letras de Juanma Vera y Alfonso Carmona, consiguen jugar con la palabra y crear un magnífico enjambre de significados que adornan su puesta en escena.

Echando un vistazo al libreto, lo primero que llama la atención en la primera página es la cantidad de personas a la que agradecen su colaboración y es que el carnaval tiene el poder de estrechar los lazos entre los individuos, cumple la función de unir a la gente.

Tras esta premisa, en la presentación nos cuentan cómo se fueron uniendo para viajar desde el Este atraídas por los tópicos sobre España. Ya entre nosotros y adaptadas a nuestras costumbres, tras consumir callos vinito, gambas, cañas y buen jamón, a la hora de pagar,se les plantea el problema de no entender el español.

La pixelación de las películas para adultos es el tema elegido en el primer cuplé en el que ironizan sobre los miembros viriles de los “chinitos” a los que llegan a comparar con “una cabrilla cuando le das así con el dedito”. El cuplé que sigue está dedicado a la más que aireada relación de Bárbara Rey y el rey emérito. Vinicius, los insultos hacia él de los ultras y sus declaraciones en la “última entrevista”centran el contenido del tercer cuplé. Utilizan los gustos culinarios de los chinos para criticar a Pedro Sánchez; este es el contenido del cuarto, que rematan con un doble final en el que aparece un personaje cercano al oyente: Juan de las Grullas y sus desayunos”. Más que conocido en este ambiente carnavalero es Gregorio Fó a quien no entiende la china “un carajo” a pesar de haber obtenido todos los títulos y “conversar con españoles perfectamente” (quinto). La práctica del yoga y de las artes marciales otorgan flexibilidad y elasticidad a las orientales pero practicarlas en público le acarrea al grupo de TULISTAS ciertos problemas (tema del sexto). No podría faltar tampoco la crítica al vestido de “leche pero cuajada” de la Pedroche y sus expectativas para las campanadas del “año que viene”. El problema de los niños hiperactivos es el relato del siguiente cuple y lo tratan con mucho sarcasmo presentando el cansancio que causan: “...que me dejan destrozá…sin ser exagerá…que se me queda el cuerpo como Antoñín el de la Yeguada”. Sacan partido de este último personaje presentándolo en este cuplé como un partidazo (derivación) con justificaciones “muy serias”. Al marido de la china (LAS TULISTAS) le gusta el marisco y en su casa “come almejas de vez en cuando...y se harta de erizos” cuando le salen a la china…”todos los puyones”; pero también le gusta el puchero y en su casa come pringá y “se harta tocino con pelos” cuando la china tiene “…puyones”.Enlazan una serie de noticias de actualidad (las peleas en el Congreso de los Diputados, “la tregua en la franja de Gaza…”, la subida de los precios) reconociendo que a pesar de todo lo que está pasando, a ellas solo le interesa “dónde coño ha comprado Shuping la peluca esa”., final que coincide con el tel último cuplé, esta vez asociado a los enigmas que han quedado en la historia sin resolver. Dos estribillos, uno de seis versos relacionado con la capacidad de copiar y vender de los chinos, y el otro de cuatro, vinculado con su calendario; van encadenando la tanda de cuplés.

Al principio del popurrí nos advierten de la posibilidad de que esta composición sea “mala”, lamentándose que si es así “es de los chinos”. Como TULISTAS que son, van fotografiando a personajes (Jhon Lennon, Bin Laden) en lugares concretos del pueblo, pero nunca tendrán una foto de Abascal trabajando. Otra cuarteta dedican a la semana santa y “al mal rollo” que le provocan los “pirulí”. Hacen una visita al barrio de la Viña en febrero y reconocen “mearse de la risa", sobre todo porque los disfraces se compran en “el chino”; en esta cuarteta también nos hablan de sus deseos de salir en una comparsa. Juegan con el hambre, el camarero, el puchero y la zanahoria. Cuentan con detalle y mucha cara dura su visita a una playa nudista. Y van despidiéndose porque “ya nos llama el autobús para la vuelta” pero se sienten tan agusto que terminan su intervención con estos dos versos: “yo no me marcho pa China, que aquí estamos del carajo”.

Desparpajo, ironía, desinhibición, espontaneidad, alegría,...acompañan toda su actuación.

ENHORABUENA