DÍA DESPUÉS Y RESACA. EL PODER DE LO COLECTIVO

Cultura popular saberes del campo y abrazos infinitos

Hay días en que la memoria deja de ser mirada hacia el pasado para convertirse en presente. Este sábado, en la VI Jornada "Salus en la memoria", volvimos a comprobarlo. Tras concluir las actividades programadas a tal fin, cuando todo termina, no queda cansancio (que también), sino una sensación dulce de afecto, de aprendizaje colectivo y de comprobación real y profunda de que "todo lo que sabemos, lo sabemos entre todos" (expresión muy utilizada por Salus y atribuida a un aceitunero sevillano, citada por Antonio Machado en su apócrifo Juan de Mairena).

Frente a una sociedad cada vez más individualizada, donde la posesión de dinero lo mide todo (desde la vivienda hasta la dignidad diaria), encuentros como el de este sábado nos anclan los pies a la tierra y nos recuerdan que el verdadero patrimonio de una comunidad está en sus saberes compartidos, en el afecto, en la cultura popular y en la fuerza de lo colectivo.

El acto en el Centro Cultural Jerome Mintz comenzó con un momento de emoción que permanecería hasta el final de la jornada: antes de dar paso a la presentación del libro, Agustín Coca Pérez tomó la palabra, tras la presentación de "Pepe Capita" de las jornadas, para leer una carta escrita a Salus, leyendo pasajes como estos:

"Querido Salus: Hoy celebramos la vida. La memoria de un activista andaluz. Un amigo. Un compañero. La parte que de ti tenemos dentro, su huella indeleble desde la que nos hacemos mejores personas, más buenas, más activistas, inteligentes y tiernas. Hoy hace seis años que nos estabas dejando... Pero, como a mi abuela Antonia, te llevo dentro y me haces como andaluz, más vivo y despierto... Te pasamos por el corazón y nos reiremos a la vera de tus gentes y te haremos presente entre vinos y risas con Juani a la cabeza. Te quiero, querido amigo."



Ese fue el preludio de un día en el que la ciencia y el saber popular se estrecharon la mano. En la mesa, profesores e investigadores (Javier Escalera, Marta Soler, Ernesto Martínez y el propio Agustín) presentaron el libro colectivo Prácticas y saberes en los alcornocales andaluces: una demostración de que la sabiduría de nuestros montes, del corcho y de los camperos pertenece a la memoria y a la gente del campo. Y para evitar la pérdida de esa cultura popular se hacen estos estudios desde la universidad pública, a través del pago de nuestros impuestos (como bien recalcó Agustín).

Y como la justicia poética existe, a continuación llegó el homenaje a Agustín Coca con la entrega de la IX Gorra de Mintz. Ver a Agustín Coca emocionado durante todo el día, sabiéndose querido y reconocido por este pueblo, fue uno de los regalos más bonitos de la jornada.

Tras el homenaje,  momento para el carnaval (tan presente en la vida de Salus). Gran parte de la comparsa "Los Carboneros"  (nombre totalmente cargado de sentido enlazando perfectamente con el contenido del libro presentado y con una de sus características: el paso de los saberes de padres a hijos, hecho que se está produciendo actualmente en la comparsa) nos regaló dos coplas: una nos devolvió a la agrupación "Los Invencibles del 33" y otra fue un homenaje a Salus, ambas muy emotivas (gracias). Un voluntario (Paco "El de la Cueva") aportó un borrador compuesto por él sobre la historia del carnaval, completando la primera parte de las actividades en el Centro Cultural.

A continuación y con una  copita de cava regalado para la ocasión por "los primos extremeños", se inauguró la exposición fotográfica SUBER, de Manu Trillo con textos de Agustín. Esas imágenes sobre la humanización del corcho, con retratos y miradas fijadas en blanco y negro, no mostraban solo un oficio; capturan vidas, rostros con historia y cuerpos que hablan, tal y como a Jerome Mintz y a Salus les gustaba entender la historia, la antropología y la vida.


Fotogalería de la Jornada. Cliquear en foto para ampliar 


De allí nos desplazamos a esa "combebencia" («El Santo») que tanto disfrutaba Salus: la vida en los bares como archivo vivo y lugar de encuentro. Llegamos al Bar Ricardo, que estaba decorado como solo sabe hacerlo él: las mejores botellas acompañadas de libros, publicaciones de Salus y todo el saber sobre Benalup-Casas Viejas ocupando cada rincón. Alrededor del delicioso arroz que nos preparó Rosario Correro, entre vinos, cervezas, comida y postre (otra aportación de "los primos extremeños"), las emociones siguieron. Esta vez José (hijo de Agustín), comprometido en lo social hasta con las piedras (no sabemos de dónde le viene la casta al galgo), cantó a capela letras dedicadas al padre y a una amiga. Guitarra y otras coplas al ritmo del 3x4 ejemplificaron que lo colectivo une y nos hace más fuertes.

Por la tarde, la jornada continuó en el Café Pub Tato. El concierto de la soprano benalupense Alba Ríos, acompañada por Sara Rodríguez al piano, supuso un relax para digerir emociones, hilando una narrativa perfecta para la jornada al entrelazar canciones de toda la vida con una sensibilidad excepcional.

La jornada terminó con espontáneos (Manolo Moro y Clara) que pusieron el fin de fiesta, la guinda, a un día muy especial.

Hemos comprobado que no somos islas, que dependemos unos de otros, que apoyarnos es compartir lo que sabemos y que la mejor manera de decir que aquí seguimos es manteniendo viva la memoria y celebrando la vida

Gracias a todas y a cada una de las personas que pusieron ayer un granito de arena para que este día fuera posible, especialmente a PEPE CAPITA, MANOLO, FRAN, Y MARÍA  (el orden no altera el producto). Echamos en falta a José Luis y a Olga.

Salus siempre decía que nos viéramos en los bares y nos leyéramos en el blog. Intentamos hacer eso, además de con-vivir.