COSITAS CON HISTORIA: GRADUACIÓN DE SALUS GUTIÉRREZ ROSA
No soy muy partidaria de compartir cuestiones personales en redes sociales, pero hay ocasiones que merecen romper cualquier regla.
«Mejor ser preparador físico de un equipo de fútbol que futbolista». Esa máxima fue tu norte. Tanto tu hermana como tú habéis sido educados utilizando como instrumento una cuerda larga pero ajustable. Crecisteis moldeados en libertad, sin imposiciones ni autoridades rígidas. Fuisteis preparados para dar el máximo, para ser fuertes e independientes. Al veros hoy, sé que el proceso ha dado sus mejores frutos.
Hoy te gradúas, Salus, culminas tu etapa académica. Para la familia Gutiérrez Rosa, este momento es el resultado de aquel aprendizaje; fiel reflejo de tu esfuerzo, y constancia, de tu cabezonería y, sobre todo, de tu inmensa capacidad para enfrentarte a las adversidades.
Vuestra vida no ha sido fácil. Desde pequeños os tocó bailar con la más fea, conviviendo con situaciones que os obligaron a madurar sí o sí. Era sucumbir o vencer. Y cuando lo más fácil hubiera sido caer en el fondo del abismo, elegisteis la vereda de los valientes, canalizando cada bocanada de dolor en reafirmación de nuestros principios, facilitando así un trayecto que a otras nos costaba tanto seguir.
En este viaje, nunca habéis caminado solos. Hay entrenadores que, aunque cambien de grada, jamás dejan de dirigir a su plantilla. Decía Groucho Marx que él nunca pertenecería a un club que lo aceptara como socio...; yo, sin embargo, sí me siento muy orgullosa de formar parte de esta entidad, de participar y observar desde la banda cómo vais jugando y llenando el partido de vuestras vidas.
Que te vaya bonito, Salus, y que camines siempre junto a «Mi niña Lola». Porque:
Yo no quiero domingos por la tarde,
yo no quiero columpios en el jardín.
Lo que quiero es que vuestra fuerza no se apague nunca.
Y morirme con vosotros si os matáis,
y matarme con vosotros si os morís.
¡ENHORABUENA, SALUS!.