JULIO 1937: EL BAR DE RICARDO Y "EL AFFAIRE RADIO CASTILLA"
BAR DE RICARDÍN: MEMORIA COLECTIVA Y TESORO HISTÓRICO
Aunque volveremos a hablar de la importancia de la Plaza de Abastos (El Mercado) y del Bar de Pepe, hay lugares que compiten en relevancia y uno de ellos es el “Bar de la Alameda" o de “Las Columnas”, conocido popularmente como “El Bar de Riscardín”. Este espacio funcionó como el termómetro social de Casas Viejas gracias a su propietario: Ricardo Rodríguez Pérez-Blanco.
Nacido en la aldea el 29 de junio de 1878, hijo de un sanroqueño y una asidonense de alta alcurnia, Ricardo era el prototipo del casaviejeño: mezcla de Medina y de la serranía de Málaga, con paso previo por la bahía (recordemos origen del poblamiento en la formación de la localidad). Personaje serio, como bien dice Salus, un “hombre licenciado en mundología”. A principios de siglo tomó las riendas del local (antigua propiedad de José Cantalejo) y desde allí vio pasar cada momento de nuestra historia.
Es muy conocida la anécdota recogida por Jerome Mintz en la que el propietario local, Antonio Vela, entró al bar criticando a los jornaleros que "derrochaban el dinero" en café (que entonces costaba una perra chica). La respuesta de Ricardo fue: «Váyase a tomar el café a su casa; yo no vivo de usted solo y, si sigue así, los trabajadores no volverán». Esta contestación fortaleció sus relaciones con el pueblo; solidaridad que demostró cuando mantuvo trabajando en su local a Mariana Lago (hija de Fernando Lago Casares) mientras su marido, Pedro Moya Paredes, estuvo huido con el maquis o preso durante el franquismo.
Pero el destino de Ricardo, como el de toda España, se vio alterado con el estallido de la Guerra Civil. Para un hombre de ideas republicanas que regentaba el establecimiento más céntrico del pueblo, era imposible salir bien parado. En julio de 1937 sucedió el “asunto de Radio Castilla”, un acontecimiento que hoy, en este mismo mes pero hace 89 años, recordamos: Ricardo fue denunciado por sintonizar en su bar dicha emisora. Pocos días después, el 22 de julio, ingresaba en la prisión de Cádiz, donde pasó setenta y ocho días encarcelado.
La intervención de personajes como Baltasar Alcántara, Juan Pérez-Blanco y el padre Muriel logró resolver la situación a su favor. El 9 de octubre de ese mismo año, tras salir de la cárcel, contrajo matrimonio por la Iglesia con su compañera, Josefa Mateos Ruiz, con quien ya tenía tres hijos. A principios de los cuarenta, compró definitivamente el bar a Baltasar Alcántara.
Con el tiempo, las riendas del negocio pasaron a su nieto, Ricardo Rodríguez Sánchez, quien sigue regentando el establecimiento. Actualmente continúa siendo un bar icónico en el pueblo porque funciona como un cofre que custodia celosamente su memoria. Ricardo forma parte de esa herencia y ejerce, como un archivo vivo con el rol de divulgador apasionado tanto a través de la palabra como creando y guardando los fondos de la biblioteca más extensa y especializada en todo lo relacionado con Benalup-Casas Viejas. Pero el local, además, encierra otros tesoros que aún podemos oler y saborear, y que esperamos poder seguir haciéndolo durante mucho tiempo.
Creemos que este establecimiento debe protegerse y conservarse. Porque, aunque tenga un propietario privado, la historia de Casas Viejas permanece viva entre sus muros y ocupa un lugar privilegiado en la formación de nuestra memoria colectiva. un espacio por el que han pasado, y siguen haciéndolo hoy en día, celebridades de los más distintos ámbitos sociales.
Todos ellos, motivos más que suficientes para considerarlo, con mayúsculas, parte esencial de nuestro patrimonio.
📜 POSTDATA: IMÁGENES, NOTAS Y CRONOLOGÍA DEL SUMARIO JUDICIAL (CAUSA 315/1937)
(Sumario facilitado por el historiador José Luis Gutiérrez Molina a Ricardo Rodríguez Sánchez y con el consentimiento de este último lo difundimos)
- Consta en los documentos un primer escrito superior fechado el 22 de julio. Tres días después, el 25 de julio de 1937, el Comandante del Puesto de la Guardia Civil de Medina Sidonia emite su informe oficial de conducta, acusando formalmente a Ricardo de tener "ideas de izquierda" y señalando su café-taberna como el "punto de reunión de todos los elementos extremistas de la mencionada aldea"
- El Juez Instructor, don Francisco Alonso Moya, dicta el Auto-Resumen de la causa número 315/1937. En el folio oficial quedó por escrito el motivo de su arresto: se le procesaba debido a que su aparato de radio «recibía música de himnos marxistas». Por este hecho, se le imputó el durísimo cargo militar de "Supuesto delito de excitación a la rebelión", manteniéndolo en situación de prisión preventiva en la Cárcel de Cádiz.
- Tras concluir la sumaria el 19 de agosto, el caso se elevó a Consejo de Guerra el 1 de septiembre de 1937 en la plaza de Cádiz, donde se dictó su absolución al no poderse demostrar intencionalidad delictiva alguna. Finalmente, el 8 de septiembre de 1937, el Auditor de Guerra en Sevilla firmó y aprobó el decreto de sentencia firme y ejecutoria, declarando formalmente que Ricardo Rodríguez Pérez-Blanco quedaba absuelto al determinar que «el mismo no ha cometido delito alguno por el cual se le pueda condenar».
Nota:
Aunque las actas del tribunal fechan el proceso legal y judicial en el año 1937, la tradición oral y los recuerdos familiares entrelazan cronológicamente estos setenta y ocho días de cautiverio como un acontecimiento imborrable en la familia Rodríguez Mateos cuya memoria sigue viva y presente en las generaciones posteriores.